<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><!-- generator="FeedCreator 1.7.2-ppt (info@mypapit.net)" --><rss version="0.91">    <channel>        <title>ALABANZA Y ADORACION</title>        <description><![CDATA[Sitio dedicado a compartir  la musica para Dios.]]></description>        <link>http://alabanzayadoracion.blogcindario.com/</link>        <lastBuildDate>Fri, 16 Jan 2009 07:26:15 +0100</lastBuildDate>        <generator>FeedCreator 1.7.2-ppt (info@mypapit.net)</generator>        <item>            <title>Alabanza sin barreras</title>            <link>http://alabanzayadoracion.blogcindario.com/2009/01/00001-alabanza-sin-barreras.html</link>            <description><![CDATA[<p><table align="center" border="0" cellpadding="0" cellspacing="0" width="100%"><tbody><tr><td width="16"></td><td bgcolor="#ffffff" style="font-size: 10pt; font-family: Arial; text-align: justify;" width="100%"><div><meta content="es-cr" /><script defer="0"></script><!-- SELECT * FROM articulos WHERE (id = 1951) ORDER BY fecha desc, id desc --><!-- SELECT * FROM articulos_cat WHERE (oculto = 0) and (seccion = 'alab') ORDER BY seccion --><table bgcolor="#ffffff" border="0" cellpadding="0" cellspacing="8" style="border-top: black 1px solid; border-bottom: black 1px solid;" width="100%"><tbody><tr><td height="74"><table border="0" cellpadding="0" cellspacing="0" width="100%"><tbody><tr><td style="font-weight: bold; font-size: 7pt; font-family: Verdana;"><a href="http://blogs.miarroba.com/site.asp?seccion=arti&amp;topic=alab"><span style="color: #ff6600;">ALABANZA Y ADORACI&Oacute;N</span></a></td></tr><tr><td><table border="0" cellpadding="0" cellspacing="0" width="100%"><tbody><tr><td align="left" style="font-weight: bold; font-size: 11pt; color: #663300; font-family: Verdana;" width="75%">Alabanza sin barreras</td><td align="right" valign="top" width="25%"><!--<-% ShowStars vArticulo %>--></td></tr></tbody></table></td></tr><tr><td style="font-weight: normal; font-size: 8pt; color: #666666; font-style: normal; font-family: Verdana;">por Pen&eacute;lope J. Stokes <table border="0" cellpadding="0" cellspacing="0" width="100%"><tbody><tr><td valign="top" width="24"><img height="1" src="http://blogs.miarroba.com/images/enlaces/spacer.gif" width="24" /></td><td style="font-weight: normal; font-size: 8pt; font-family: Verdana; text-align: justify;" valign="top">&iquest;Por qu&eacute;, si sabemos que la alabanza es una de las disciplinas fundamentales para nuestra madurez cristiana, no es una pr&aacute;ctica que nos caracteriza? La autora logra exponer nuestras m&aacute;s intimas barreras para la alabanza y adoraci&oacute;n, y nos provee algunos recursos para derribarlas.</td></tr></tbody></table></td></tr></tbody></table></td></tr></tbody></table><table bgcolor="#ffffff" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0" width="100%"><tbody><tr><td><img border="0" height="8" src="http://blogs.miarroba.com/images/enlaces/spacer.gif" /></td></tr><tr><td style="font-size: 10pt; font-family: Arial; text-align: justify;"><img align="right" border="0" hspace="12" src="http://blogs.miarroba.com/images/articulos/1951.jpg" vspace="4" /><p align="justify" class="p2">Cuando nos levant&aacute;bamos de nuestros asientos para cantar la doxolog&iacute;a al final del culto, escuch&eacute; pasos y personas susurrando mientras se preparaban para la bendici&oacute;n final&hellip;</p><p align="justify" class="p1">&laquo;Alabad a Dios, de quien todas las bendiciones fluyen&hellip;&raquo;</p><p align="justify" class="p1">&laquo;Mami, &iexcl;tengo hambre!&raquo;</p><p align="justify" class="p1">&laquo;Alabadlo, todas las criaturas de la tierra&hellip;&raquo;</p><p align="justify" class="p1">&laquo;Mira la hora que es &mdash;son las doce y cuarto. Nunca conseguiremos una mesa en el restaurante.&raquo;<span class="Apple-converted-space">&nbsp;</span></p><p align="justify" class="p1">&laquo;Alabadlo todas las huestes celestiales&hellip;&raquo;</p><p align="justify" class="p1">Sin embargo, cerca del santuario, a la izquierda, se encontraba un joven &mdash;estudiante de universitario, en mi criterio&mdash; que, en apariencia, no lo inmutaba el desinter&eacute;s que lo rodeaba. Manten&iacute;a sus ojos fijos en el altar y la &uacute;ltima frase la cant&oacute; con gran intensidad y entusiasmo:</p><p align="justify" class="p1">&laquo;&iexcl;Alabad al Padre, al Hijo, y al Esp&iacute;ritu Santo!&raquo;</p><p align="justify" class="p1">No mostraba ninguna prisa en marcharse, al contrario, m&aacute;s bien permaneci&oacute; en su asiento y esper&oacute; calladamente mientras todos a su alrededor sal&iacute;an. Entre tanto me aproximaba a la salida, me di la vuelta para observarlo. Segu&iacute;a sentado, con una expresi&oacute;n de esperanza pac&iacute;fica, como si lo cubriera un calor radiante que nadie m&aacute;s lograba percibir.</p><p align="justify" class="p1"><strong>En su quieta presencia</strong></p><p align="justify" class="p1">Experimentar la presencia de Dios en la alabanza y la adoraci&oacute;n es factible para todos aquellos que conocen a Jesucristo; no obstante, la mayor&iacute;a de nosotros no consigue entrar en Su presencia. A menudo nos desprendemos de la adoraci&oacute;n colectiva sin siquiera experimentarla alguna vez y, a&uacute;n m&aacute;s, fracasamos en nuestros tiempos privados de quietud en la Palabra y en la oraci&oacute;n pues no entramos al Lugar Sant&iacute;simo. Nuestra adoraci&oacute;n se degenera en un ritual y nuestra vida espiritual se convierte en un desierto. Como ocurre con la mayor&iacute;a de las personas en ese santuario, una vez entregados a nuestras alabanzas y adoraci&oacute;n, no logramos percibir la quieta presencia de Dios y&hellip; la perdemos.</p><p align="justify" class="p1">&laquo;Pero no s&eacute; c&oacute;mo alabar &mdash;admiti&oacute; un hombre durante un estudio b&iacute;blico&mdash;, No fui criado como cristiano y alabar no ha sido una pr&aacute;ctica en mi vida todos estos a&ntilde;os. Sencillamente no he adquirido ninguna experiencia en eso.&raquo; Pero cuando su equipo de f&uacute;tbol anota, este mismo hombre salta de su asiento, grita y anima desde la sala de estar de su casa. Si alguien le preguntara sobre su esposa, &eacute;l dar&iacute;a un fervoroso recuento de los m&eacute;ritos de su mujer e incluso a aquellos que no lo preguntaran, &eacute;l les contar&iacute;a sobre las haza&ntilde;as de su nieto menor.</p><p align="justify" class="p1">Claro que sabemos c&oacute;mo alabar. Diariamente alabamos nuestras dietas, nuestros autom&oacute;viles, nuestras v&iacute;deo caseteras, hijos, amigos, iglesias. Exaltamos el valor y las virtudes de lo que amamos de la vida; sin embargo, a pesar de eso, necesitamos aprender c&oacute;mo alabar a Dios.</p><p align="justify" class="p1"><strong>Barreras para alabar</strong></p><p align="justify" class="p1">Conforme buscamos comprometernos en una verdadera alabanza y adoraci&oacute;n, nos vemos sorprendidos por trampas creadas tanto por la sociedad como por nuestras propias inseguridades: miedo a la gente, al silencio, a cultivar una relaci&oacute;n &iacute;ntima con Dios. Quiz&aacute;, como para el fan&aacute;tico de f&uacute;tbol, nuestra experiencia en alabar al Se&ntilde;or sea muy limitada, y podr&iacute;amos temer a la novedad de esa pr&aacute;ctica. Pero si pretendemos cultivar una vida llena de verdaderas alabanzas, necesitamos vencer los temores que nos impiden entrar en la presencia de Dios.</p><p align="justify" class="p1"><em>Miedo a la gente</em></p><p align="justify" class="p1">&laquo;El temor al hombre es un lazo &mdash;advierte Proverbios 29.25&mdash; pero el que conf&iacute;a en el Se&ntilde;or est&aacute; seguro.&raquo; Tanto en la adoraci&oacute;n colectiva como en la personal, el miedo a las reacciones de los dem&aacute;s a menudo nos mantiene lejos de entregarnos a Dios en alabanza.</p><p align="justify" class="p1">En el cuerpo de la iglesia, podemos reprimir nuestra adoraci&oacute;n al Se&ntilde;or al preocuparnos mucho por c&oacute;mo nos perciben los dem&aacute;s. La presi&oacute;n de grupo no est&aacute; confinada a los a&ntilde;os de la adolescencia, y el miedo a las respuestas de los dem&aacute;s puede convertirse en un freno significativo para la vida de alabanza. Tememos que nos etiqueten de fan&aacute;ticos cuando en realidad nuestro temor debiera enfocarse en<span class="Apple-converted-space">&nbsp; </span>Dios. Arrastramos los pies en la casa del Se&ntilde;or, mirando por encima de nuestros hombros qui&eacute;n nos observa, y nos preguntamos qu&eacute; estar&aacute; cuestionando de nuestra manera de cantar la persona de al lado.</p><p align="justify" class="p1"><em>Cristianos &laquo;en el cl&oacute;set&raquo;. </em>Incluso en la alabanza y adoraci&oacute;n personal, el miedo a las reacciones de los dem&aacute;s puede ser obst&aacute;culo a la hora de entregarnos de coraz&oacute;n al Se&ntilde;or. Cuando por primera vez tom&eacute; conciencia de la verdad acerca del amor de Dios hacia m&iacute;, lo que obten&iacute;a de la Palabra o de la adoraci&oacute;n no me satisfac&iacute;a. Entonces mi compa&ntilde;era de habitaci&oacute;n era una cristiana tibia con un abierto desd&eacute;n por testificar en el campus. Por esa raz&oacute;n, mis primeros meses como cristiana los pas&eacute; literalmente &laquo;en el cl&oacute;set&raquo; con el Se&ntilde;or &mdash;le&iacute;a la Biblia a puerta cerrada y alababa en la ducha. Si el aseo caminara de la mano con la santidad, &iexcl;mi proceso de maduraci&oacute;n se hubiera acelerado!</p><p align="justify" class="p1">Muchas esposas viven con el miedo de verse &laquo;m&aacute;s espirituales&raquo; que sus c&oacute;nyuges. Por otro lado, muchos cristianos maduros y fruct&iacute;feros permanecen en casa y en silencio, renuentes a compartir con sus seres m&aacute;s cercanos c&oacute;mo est&aacute; trabajando el Se&ntilde;or en su vida. Justificamos nuestra alabanza oculta porque no queremos aparentar ser &laquo;m&aacute;s santos que los dem&aacute;s&raquo;. As&iacute; nos convertimos en v&iacute;ctimas del miedo a lo que otros podr&iacute;an pensar.</p><p align="justify" class="p1"><em>Un enfoque distorsionado.</em> Algunas veces caemos v&iacute;ctimas de nuestros propios pensamientos. La sociedad actual est&aacute; saturada por una firme &eacute;tica laboral. Pero, incluso, en los tiempos posmodernos, la falta de industria &mdash;aun por unos cuantos momentos&mdash; se observa con sospecha. En lugar de usar nuestro tiempo &laquo;libre&raquo; para una verdadera &laquo;re-creaci&oacute;n&raquo; del alma, llenamos nuestras horas desocupadas con m&aacute;s trabajo &mdash;en la plaza de f&uacute;tbol, en el teatro, en el gimnasio&mdash;. La necesaria &laquo;inactividad&raquo; para la meditaci&oacute;n, para conseguir quietud junto al Se&ntilde;or, puede ser condenada como vagabunder&iacute;a, como so&ntilde;ar despierto, como distracciones, en lugar de ser fomentada como una justa necesidad en nuestra relaci&oacute;n con el Se&ntilde;or. Incluso, podr&iacute;amos convertirnos en v&iacute;ctimas de nuestra propias expectativas acerca de nosotros mismos, al demandar irracionalmente alguna prueba visible del tiempo bien invertido, alguna cuenta tangible del valor de nuestra inversi&oacute;n de sesenta segundos.</p><p align="justify" class="p1">Lucas, en su evangelio, narra c&oacute;mo Jes&uacute;s establece un importante principio para todos aquellos que quieren liberarse del temor a la gente con el fin de alabar y adorarlo libremente. Mientras Mar&iacute;a est&aacute; sentada a los pies de Jes&uacute;s, Marta est&aacute; ocupada en la cocina. Cuando Marta se queja de la inactividad de su hermana, Jes&uacute;s la reprende, no por estar ocupada, sino por su falta de enfoque: &laquo;Marta, Marta &mdash;dice el Se&ntilde;or&mdash;, t&uacute; est&aacute;s preocupada y molesta por <em>tantas cosas</em>; pero <em>una sola cosa</em> es necesaria&hellip;&raquo; (Lucas 10.41&ndash;42).</p><p align="justify" class="p1">Esa &laquo;sola cosa&raquo;, enfocarse en el Se&ntilde;or, es la clave para vencer el miedo a la gente. Mar&iacute;a no ten&iacute;a temor de lo que otros pensaran por sentarse a los pies del Se&ntilde;or. Ella escogi&oacute; &laquo;la parte buena&raquo;. Con su enfoque y prioridades en orden, Mar&iacute;a sab&iacute;a que &laquo;lo bueno&raquo; &mdash;hacer feliz a su hermana y evitar el conflicto&mdash; debe dar lugar a &laquo;lo mejor&raquo;: darle atenci&oacute;n &iacute;ntegra a su Se&ntilde;or.</p><p align="justify" class="p1">&laquo;&iquest;C&oacute;mo puedes adorar tan libremente? &mdash;me pregunt&oacute; un joven cristiano&mdash; pareces tan desinhibida en la alabanza.&raquo;</p><p align="justify" class="p1">&laquo;Es simple, me siento en la banca del frente&raquo; &mdash;le contest&eacute;.</p><p align="justify" class="p1">Necesitamos &laquo;sentarnos en la banca del frente&raquo;, para liberarnos de las distracciones que hay a nuestro alrededor, darle la espalda a la cr&iacute;tica que otros puedan hacer porque adoramos al Se&ntilde;or de todo coraz&oacute;n. Necesitamos preocuparnos en complacerlo a &Eacute;l. Y con ese enfoque, podemos liberarnos del miedo a la gente.</p><p align="justify" class="p1"><em>Miedo al silencio</em></p><p align="justify" class="p1">&laquo;En la sociedad contempor&aacute;nea &mdash;comenta Richard Foster en <em>Celebraci&oacute;n de una disciplina&mdash;</em>, nuestros mayores adversarios en tres &aacute;reas son: el ruido, las prisas, y las multitudes&hellip; Si esperamos ir m&aacute;s all&aacute; de las superficialidades de nuestra cultura, debemos estar dispuestos a profundizar en los silencios re-creativos&hellip;&raquo;</p><p align="justify" class="p1">Muchos de nosotros tenemos miedo al silencio, a estar solos, a lo que podr&iacute;amos encontrar al examinar los lugares oscuros de nuestra alma: pecados sin confesar, amargura, renuencia a obedecer la direcci&oacute;n del Se&ntilde;or. La mayor&iacute;a no sabemos c&oacute;mo manejar el silencio. Vivimos con la compa&ntilde;&iacute;a del radio, la televisi&oacute;n, el est&eacute;reo &mdash;cualquier ruido conveniente que distraiga nuestras mentes de los asuntos realmente importantes de la vida.</p><p align="justify" class="p1">Incluso, cuando no buscamos activamente el ruido de la distracci&oacute;n, parece que este nos encuentra. El silencio y la soledad son comodidades extra&ntilde;as en un mundo lleno de m&uacute;sica y est&eacute;reos.</p><p align="justify" class="p1">No obstante la tranquilidad, el descanso en el esp&iacute;ritu, y la quietud son factores esenciales para desarrollar una vida de alabanza y adoraci&oacute;n. &laquo;Una cosa he pedido al Se&ntilde;or &mdash;declar&oacute; el rey y salmista David&mdash; y esa buscar&eacute;: que habite yo en la casa del Se&ntilde;or todos los d&iacute;as de mi vida, para contemplar la hermosura del Se&ntilde;or, y para meditar en su templo&raquo; (Salmo 27.4). David buscaba contemplar al Se&ntilde;or cuando se le presentaba la oportunidad: &laquo;Cuando en mi lecho me acuerdo de ti &mdash;dice&mdash; en ti medito durante las vigilias de la noche&raquo; (Salmo 63.6).</p><p align="justify" class="p1">La mayor&iacute;a de nosotros, cuando nos despertamos en las &laquo;vigilias de la noche&raquo;, rara vez pensamos en meditar en el Se&ntilde;or. En lugar de eso, evitamos la quietud de la media noche &mdash;quiz&aacute; el &uacute;nico momento tranquilo de un d&iacute;a agitado&mdash; y buscamos una p&iacute;ldora para dormir o encendemos la televisi&oacute;n. No aprovechamos las oportunidades para &laquo;contemplar la hermosura del Se&ntilde;or&raquo; porque le tememos al silencio o porque no podemos hallarlo.</p><p align="justify" class="p1">Si queremos desarrollar el h&aacute;bito de alabar, necesitamos aprender a crear esos &laquo;silencios re-creativos&raquo;. Necesitamos ense&ntilde;arle a nuestros ni&ntilde;os &mdash;con el ejemplo y con el precepto&mdash; el valor de apartar tiempo para estar en quietud con el Se&ntilde;or, para orar, para escuchar, para alabar. Adem&aacute;s de esos tiempos de separaci&oacute;n f&iacute;sica, necesitamos tambi&eacute;n desarrollar la sensibilidad de la introspecci&oacute;n, hacia el Se&ntilde;or, incluso en medio de todo el ruido y distracciones diarias.</p><p align="justify" class="p1">A menudo resulta muy dif&iacute;cil apartar momentos para el silencio; de hecho, a muchos cristianos nunca se les ha ense&ntilde;ado o modelado en la vida de otro la importancia de entrar en la quietud con el Se&ntilde;or. Pero hasta que pongamos de lado al viento, al fuego y al terremoto de la vida diaria, nunca escucharemos &laquo;el susurro de una brisa apacible&raquo; de la voz del Se&ntilde;or (1Re 19.11&ndash;12), nunca aprenderemos a alabarlo en los lugares serenos de nuestro coraz&oacute;n.</p><p align="justify" class="p1">De mi amiga Karen aprend&iacute; el valor del silencio en la presencia de Dios. Revestida de un esp&iacute;ritu tranquilo &mdash;el lado opuesto del espectro de la personalidad extrovertida&mdash;, nos trajo paz, la cual permaneci&oacute; en casa durante su estad&iacute;a. Algunas veces hablamos, en otras oramos, pero m&aacute;s a menudo simplemente nos sentamos al lado de la chimenea en silencio, disfrutando la presencia del Se&ntilde;or que ambas amamos. Y con su regalo de quietud, Karen me ayud&oacute; a llegar, muy tranquilamente, a Su presencia.</p><p align="justify" class="p1">&laquo;Estad quietos &mdash;el Se&ntilde;or ordena&mdash; y sabed que yo soy Dios&hellip; exaltado ser&eacute; en la tierra&raquo; (Salmo 46.10). Empezaremos a conocer la exaltaci&oacute;n de Dios en nuestra propia vida cuando aprendamos a &laquo;estar quietos&raquo;, a desconectar la televisi&oacute;n, apagar la radio, y esperar.</p><p align="justify" class="p1"><em>Miedo a la intimidad</em></p><p align="justify" class="p1">&laquo;Realmente quiero alabar a Dios &mdash;me coment&oacute; un amigo, joven cristiano&mdash;. Quiero ser libre para adorarlo, pero, bueno, resulta tan dif&iacute;cil en algunas ocasiones.&raquo;</p><p align="justify" class="p1">&laquo;&iquest;Por qu&eacute; te resulta tan dif&iacute;cil, si amas a Dios?&raquo; &mdash;le pregunt&eacute;.</p><p align="justify" class="p1">&laquo;Ojal&aacute; supiera &mdash;respondi&oacute;&mdash;.Creo que realmente le temo a la experiencia.&raquo;</p><p align="justify" class="p1">Inherente a la alabanza y adoraci&oacute;n yace una intensa &mdash;y algunas veces aterradora&mdash; intimidad con el Todopoderoso. Cuando el salmista afirma que el Se&ntilde;or &laquo;habita&raquo; o &laquo;est&aacute; sentado sobre&raquo; las alabanzas de Su pueblo (Salmo 22.3), no alude simplemente a una verdad teol&oacute;gica. Declara que Dios habita en nosotros, y en la adoraci&oacute;n y alabanza experimentamos la realidad de esa morada; sentimos, percibimos, conocemos que &Eacute;l vive en nosotros y nos conduce a la vida en alabanza. Foster declara:</p><p align="justify" class="p1">Adorar es experimentar la realidad, tocar la Vida. Es conocer, sentir, experimentar a Cristo resucitado en medio de una comunidad reunida. Es entrar en la presencia de Dios, o mejor a&uacute;n, ser invadido por la presencia de Dios.</p><p align="justify" class="p1">Como cristianos, centramos nuestra vida y adoraci&oacute;n en Emmanuel, Dios con nosotros. Pero a pesar de eso guardamos miedo de acercarnos demasiado, de revelarnos demasiado, de negarnos a nosotros mismos demasiado pronto. Como en cualquier relaci&oacute;n &iacute;ntima, podr&iacute;amos luchar con baja autoestima, con sentimientos de que no valemos o que no somos amados. Aunque concordamos en la omnisciencia de Dios, nos sentimos forzados a ocultar nuestra indignidad ante Sus ojos.</p><p align="justify" class="p1">Otros de nosotros quiz&aacute; no gocemos experiencias saludables de intimidad. En un nivel humano, la intimidad a menudo resulta en dolor &mdash;abuso, tristeza, abandono, indiferencia&mdash;. Conciente o inconscientemente, levantamos muros para auto-protegernos. Cuando nos hirieron, nos prometimos a no volver a ser vulnerables, y hasta podemos rehuir de la cercan&iacute;a con el Padre celestial amoroso.</p><p align="justify" class="p1">Pero, al igual que cuando nos enamoramos en el nivel humano, al abrirnos a una relaci&oacute;n &iacute;ntima con el Se&ntilde;or, esta no surgir&aacute; de s&uacute;bito. Conforme derribemos un poco las barreras &mdash;sin importar qu&eacute; tan peque&ntilde;a aparezca la apertura inicial&mdash; empezamos a experimentar el calor y la seguridad de su amor por nosotros. La intimidad progresa gradualmente: entre m&aacute;s veamos la gloria y la gracia del Se&ntilde;or, m&aacute;s aspiraremos conocerlo. Entre m&aacute;s nos entreguemos a &eacute;l, m&aacute;s ansiaremos darle. Entre m&aacute;s nos convirtamos en uno con &eacute;l, m&aacute;s anhelaremos una unidad m&aacute;s s&oacute;lida con &eacute;l.</p><p align="justify" class="p1">La experiencia intensifica el deseo; &laquo;probad y ved que el Se&ntilde;or es bueno&raquo;, exhorta el salmista (34.8). Al dar a conocer la profundidad de su amor por nosotros, el Se&ntilde;or nos impele a probarlo &mdash;solo un bocado de su bondad, del gozo de alabarlo y adorarlo en su presencia&mdash;. Una probadita lleva a otra, y as&iacute; despierta un apetito insaciable por su presencia, un hambre que nunca puede ser hastiada por exceso de comuni&oacute;n. Incluso, sumidos en recuerdos dolorosos y corazones rotos, resulta posible alabar al Se&ntilde;or conforme lo vamos conociendo y confiando en &eacute;l. Y mientras nuestro temor a la intimidad se desvanece, vamos aprendiendo a descansar asegurados en Su amor, a relajarnos en el abrazo que prodigan sus brazos eternos.</p><p align="justify" class="p1"><strong>No se requiere rapidez, sino profundidad</strong></p><p align="justify" class="p1">La sociedad nos llama a ir m&aacute;s r&aacute;pido, m&aacute;s alto, ser m&aacute;s ricos y cultos. El mundo nos presiona a actividades m&aacute;s fren&eacute;ticas, a un estilo de vida que dificulta la alabanza y la adoraci&oacute;n. Pero Dios nos llama a ir m&aacute;s profundo. &Eacute;l nos anima a parecernos a Cristo, de modo que nos unamos a Pablo en su confesi&oacute;n: &laquo;porque en &eacute;l vivimos, nos movemos y existimos&raquo; (Hch 17.28).</p><p align="justify" class="p1">La sociedad nos exige involucrarnos en m&uacute;ltiples tareas y a mantener dispersa nuestra atenci&oacute;n. En cambio, Dios nos llama a un solo punto de enfoque, a un lugar de soledad y silencio y un tiempo en solitario, que no da oportunidad a las distracciones del mundo que nos rodea. Al enfocarnos en &eacute;l conseguimos derribar las barreras y as&iacute;, un estilo de vida de adoraci&oacute;n y alabanza. Podemos levantar nuestra voz en una doxolog&iacute;a de gratitud y admiraci&oacute;n, volver nuestro rostro a su altar, y esperar en tranquila paz, llena de alabanzas en Su presencia.</p></td></tr></tbody></table></div></td></tr></tbody></table></p>]]></description>            <pubDate>Thu, 15 Jan 2009 23:44:08 +0100</pubDate>        </item>    </channel></rss>